Páginas vistas en total

jueves, 23 de octubre de 2014

Microeconomía II_ Tarea 10 Duopolio colusivo o cartel

Entregar el próximo lunes 27 de octubre en hojas blancas y redactado con bolígrafo negro.


1.Define la estructura de mercado de duopolio
2.Señala cuál es la condición de optimización del duopolio bajo el cartel
3.Explica  por qué  podría ser inestable la formación de un cartel según los incentivos de las empresas participantes
4.Explica qué tipo de soluciones se podrían proponer para el inciso anterior  entre las empresas del cartel para  poder mantenerse
5.Qué factores externos a las empresas cartelizadas podrían amenazar la permanencia del cartel, ejemplifica con un caso real

6.Resuelve el siguiente ejercicio de optimización para un duopolio en forma de cartel con los siguientes datos:

Demanda de mercado P = 1000- 2Q; donde Q= Q1+Q2
Costos totales de duopolista 1: CT1 = 100Q1
Costos totales de duopolista 2: CT2 =  2Q22
Desarrolla los cálculos para obtener los valores de
a)Q1, Q2, y  Q industria
b)P mercado
c)π1  y π(implica calcular primero el valor de los costos medios de cada empresa)
d) elabora una gráfica de mercado y las gráficas para cada empresa con los resultados correspondientes
e) señala si esté equilibrio es estable o inestable y por qué.


Nota, el ejercicio se resuelve como en el caso de monopolio multiplanta. 

Salario mínimo en México, el más bajo de América Latina

http://www.elfinanciero.com.mx/economia/salario-minimo-en-mexico-mal-posicionado-en-al-y-en-retroceso.html


Salario mínimo en México, mal posicionado en AL y en retroceso

El salario mínimo mexicano es el más bajo en América Latina en cuanto a monto y al comparar el poder de paridad de compra, el país se situó debajo de países como Nicaragua, Bolivia y Brasil, esto de acuerdo a datos de la Organización Mundial del Trabajo.
Zenyazen Flores
 22.10.2014 Última actualización 22.10.2014
DF
México es el país que tiene el salario mínimo más bajo en Latinoamérica, revelaron datos de la OIT.(Bloomberg)
CIUDAD DE MÉXICO.- El salario mínimo en México no sólo es el más bajo de América Latina en cuanto a su monto, también se coloca en los últimos lugares de la región si se evalúa en otras dimensiones como poder de paridad de compra, como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, y su nivel respecto de la línea de pobreza y grado de cumplimiento con las necesidades del trabajador y su familia.

Con base en estos indicadores que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) utiliza para evaluar la efectividad del salario mínimo en los países, se tiene que México ha sufrido retrocesos en la década que va del 2000 al 2011.

Por ejemplo, al comparar por el poder de paridad de compra, método que permite eliminar las diferencias en los niveles de precio entre países al convertir diferentes monedas a una común, igualando la capacidad de compra del salario mínimo, México reportó un nivel inferior al de República Dominicana, Nicaragua, Bolivia, Uruguay, Brasil, El Salvador y el promedio de América Latina en la última década, de acuerdo con datos de la OIT.

El informe “Incumplimiento con el salario mínimo en América Latina” –divulgado durante la 18 Reunión Regional Americana de la OIT la semana pasada–, indica que el salario mínimo promedio para la región fue de 262.6 dólares en 2011, en México el salario mínimo promedio se situó en 121.5 dólares, ubicándose como el tercer país con el menor salario mínimo medio de la región, sólo por debajo de Bolivia y Nicaragua.

En 2000, el salario mínimo en Latinoamérica fue de 123.3 dólares y en México de 96.6 dólares, con lo que once años atrás fue el séptimo país de la zona con menor salario mínimo.

En el lapso 2000-2011, el salario mínimo en México aumentó en 24.9 dólares y en toda América Latina en 139.4 dólares. En esa década el país fue superado por Honduras, Brasil, Ecuador y Uruguay.

En tanto, el indicador que mide la paridad de poder de compra reportó que en 2000 el salario mínimo de Uruguay era el más bajo de la región con 99.1 dólares, mientras que en ese año México registró un salario mínimo ajustado por poder de compra de 137.1 dólares.

Diez años después los papeles se invirtieron. Uruguay mejoró en 2011 casi al triple el nivel del salario mínimo y se ubicó en 294.6 dólares, además de colocarse como el doceavo país con el mayor salario mínimo por paridad de compra del ranking regional.

En contraste, México en 2011 registró un salario mínimo ajustado por poder de paridad de compra de 173.9 dólares, que fue apenas un avance de 36.8 dólares, colocándose al final de la tabla, con el salario más bajo.

Dicho lugar había sido ocupado por Uruguay hace 10 años.
Cabe mencionar que Uruguay inició en 2004 un proceso de recuperación salarial que incluyó la desvinculación del salario mínimo de diversos ordenamientos legales, luego de que el salario mínimo acumulaba desde la década de los setenta pérdida de poder adquisitivo y que no aumentaba porque estaba atado a la política económica.
Otro aspecto a comparar es el salario mínimo con el Producto Interno Bruto per cápita, tomado como referencia el índice de desarrollo relativo de los países.

De acuerdo con este indicador, México se encuentra en el último lugar de la tabla, con el salario mínimo más bajo, pues equivale a 15 por ciento del PIB per cápita, el porcentaje más bajo para 17 países en 2011.

En los tres primeros lugares están Guatemala, Paraguay y Honduras, países en los que el salario mínimo equivale a más de 100 por ciento del Producto Interno Bruto per cápita.

Mientras que la cuarta medida que se utiliza para evaluar si el salario mínimo es alto o bajo y suficiente para cubrir las necesidades de los trabajadores y sus familias, resulta de comparar su nivel con la línea de pobreza.

En este caso, corresponde utilizar el salario mínimo bruto, es decir, descontando las cotizaciones obligatorias a la seguridad social con cargo del trabajador.

En dicho rubro México también sale mal evaluado: mientras en Panamá el nivel del salario mínimo cubre 2.5 veces la línea de la pobreza urbana, nuestro país es el único de 15 países de la región que no alcanza a cubrir esa línea.

“En el ámbito urbano, un trabajador que perciba el salario mínimo líquido en México estaría situado por debajo de la línea de pobreza por persona y en Uruguay estaría 34 por ciento por encima, mientras que en Perú casi alcanzaría a cubrir las necesidades de dos personas”, explica el informe de la OIT.

PRIORITARIO ANALIZAR INFORMALIDAD

Andrés Marinakis, especialista en políticas del mercado de trabajo e instituciones laborales de la Oficina Subregional para el Cono Sur de América Latina de la Organización Internacional del Trabajo, señaló que “llama la atención el bajo nivel del salario mínimo –de México– con respecto a cualquier tipo de indicador que tomemos en consideración.
Esto podría ser resultado de distintos factores económicos en la historia y de la institucionalidad que impone que se mantengan a ese nivel”.
Agregó que “es necesario salir de la inercia de los reajustes periódicos y pasar a una acción que lleve a revisar si el (salario) está cumpliendo con los objetivos que tenía desde un origen”.

No obstante, Gerhard Reinecke, especialista en políticas de empleo de la Oficina Subregional para el Cono Sur de América Latina de la OIT, consideró que antes de resolver aumentar el salario mínimo, el país debe revisar si un mayor nivel de salario no acarrearía incumplimiento por parte de los empleadores en el pago del salario.

“Se debe analizar la dimensión de la informalidad, ya que el salario mínimo no se puede aumentar en un contexto de informalidad porque es probable que habría incumplimiento en su pago y también deberá estudiarse si ese aumento contribuirá a acortar la brecha salarial entre los trabajadores”, apuntó Reinecke.
“slario

martes, 21 de octubre de 2014

Expectativas sobre el mercado mundial del petróleo

http://www.brookings.edu/blogs/planetpolicy/posts/2014/10/17-world-oil-demand-ebinger?utm_source=Facebook&utm_medium=Social&utm_campaign=BrookingsFB10183&utm_content=BrookingsFB10183


World Oil Demand: And Then There Was None

In recent weeks, many analysts have expressed considerable surprise as oil prices have hit $80 per barrel and prices at American gas pumps have fallen. This “surprise” seems to have crept up on us, but evidence of shifting market demand and energy production has been available for some time. Over the past three years, high oil prices have generated increased interest in oil and gas in remote locations such the Arctic and East Africa. In addition, breakthroughs in oil and gas technology have also driven the development of unconventional oil and gas resources in regions of the world that were previously considered too high-cost, too high-risk or too far away from established markets for profitable energy production. Further, as a result of climate change melting Arctic ice, new oil fields and delivery routes have opened up, while technological advancements in resource extraction are opening vast new regions for resource exploration in countries like Mozambique and Tanzania, which lack even the most the most basic infrastructure and need high energy prices to justify their development.
Despite possible environmental and infrastructure challenges, a number of countries and regions are motivated to pursue increased resource development and extraction for a variety of non-energy related reasons. For example, the political leadership of Greenland views the development of energy and mineral resources as an opportunity to gain independence from Denmark. For its part, Canada sees the development of its northern territories as a way to bolster its claims to national sovereignty over its “internal waters,” a view contested by both Washington and Moscow. In the case of Russia, development of the Yamal Peninsula and its offshore Arctic waters has been a major priority for President Vladimir Putin, who believes the policy will catapult Russia into the vanguard of future global oil and gas producers and, as a result, will make Russia a market player in the Far East as well as Europe.

Oil Prices are in a Free Fall

Unfortunately, while these emerging energy producers are coming on line, the market for energy has been shrinking—at least for the near-term. Since June 2014 (when oil was at $115 per barrel), oil prices have been in a free fall, with demand dropping across Europe, Japan, India, China, Brazil and much of the emerging world market. The drop in demand is the result of a number of factors, including:
  • Slowing global economic growth;
  • Rising global oil production (especially in North America);
  • Unexpected resumption of oil production in Libya, Nigeria, South Sudan and Iraq;
  • Increasing energy efficiency, a response to three years of oil prices in excess of $110 per barrel, which, in turn, had an impact and continues to impact long-term global demand;
  • A decision by Saudi Arabia in August 2014 to cut oil production by 400 thousand barrels per day, an attempt to defend its market share in the face of falling global oil prices;
  • Record oil output from Russia;
  • Surging natural gas liquids and hydrocarbon gas liquids production outside the OPEC quota system;
  • Natural gas eating away oil’s market share as a refining fuel and as a feedstock in petrochemicals;
  • The decision by Japan to restart some of its nuclear reactors, reducing forward demand for fuel oil in the power sector;
  • Dumping of oil onto the marketplace by hedge fund managers who had gone long on oil prices (by some estimates as much as two million barrels per day) in anticipation of further price rises – the hedge funds had no alternative but to liquidate their positions when the market turned against them.
In August, Saudi Arabia tried and failed to stop the slide in oil prices. Now supported by the United Arab Emirates and Kuwait, the Saudis have decided to send a message to the world market that it will do whatever is necessary to maintain its market share, even accepting a near-term loss in revenue over the next two years. The Saudi goal is to slow or halt unconventional oil production, which is undermining their market share and profits. The short-term decline in oil prices also serves Saudi Arabia’s agenda by hurting their adversaries (Iran and Iraq) and squeezing Russia’s ability to fund the Assad regime in Syria.
However, the Saudis and their allies may be overlooking the complex economics of unconventional oil production in North America. For example, while drilling new wells in some unconventional basins may not be profitable at $80 per barrel, many existing wells have largely been amortized by current tax policies making them economic at prices in some basins such as the Permian at prices as low as $40 to $50 per barrel. The most important factor is that the production profile of many unconventional wells is very different. For example in the Bakkan wells flow very strongly but then crash often initially only recovering four percent of the oil in place while the Permian wells tend to plateau but ultimate recovery is much higher.
While various pundits have opined on this question, the truth of the matter is that no analyst really knows the full range of production costs across the unconventional crude oil production continuum since this information is highly proprietary. Nonetheless, with oil prices for West Texas Intermediate (WTI) at $81 per barrel and Brent at $83 per barrel and with Wall Street in turmoil and Europe poised on the brink of a new recession, the specter of a major price decline similar to that of 2008 cannot be ruled out. While prices could overshoot on the downside, I believe that prices will fall to $60 to $70 per barrel, before stabilizing at a level still far above the $38 per barrel we saw in 2008.

The U.S. Crude Oil Exports Ban

The precipitous drop in oil prices could not have come at a worse time for U.S. oil producers, who have been advocating for the United States to lift the long-time ban on crude oil exports (in place since 1975).  According to the Brookings Energy Security Initiative’s research on the issue, if the ban were to be lifted immediately, the United States could be exporting 1.7 million to 2.5 million barrels per day (mmbd) by 2015. With the market in such a weak position and demand falling, adding as much as 2.5 mmbd to the world market would significantly drive down both crude oil and petroleum product prices (gasoline and home heating fuel). While beneficial to consumers in the near term, the effect on crude prices will only add to the current market turmoil and a further downward spiral in crude prices. Furthermore, with many unconventional oil wells also producing natural gas, to the extent that oil prices fall below $60 per barrel, some natural gas production could also be affected.

Crude Oil Prices in the Near-Term

Keep in mind, however, that the further crude prices fall in the near term, the faster they may rebound, as low prices become the engine that leads to a resumption of demand and world economic growth. The fall in oil prices will have various effects on different countries, though the magnitude is often overstated. For example, any further fall in oil prices could have serious deleterious effects on the Russian economy. As a major oil export economy (with oil accounting for 14.5 percent of Russia’s gross domestic product), Russia’s budget for 2014 is predicated on an average price of $97 per barrel. Therefore a price slide to $80 per barrel or below would pose a major economic setback for that country. The fact that prices have averaged at $110 per barrel for the year-to-date however allows Russia some cushion in the event of a short term price drop – as do Russia’s large financial reserves. However, any prolonged drop in oil prices will pose serious challenges to the Russian economy.
Countries that produce at a high cost with large populations, subsidized consumer prices and various political constraints, such as Iran (sanctions), Indonesia (falling energy exports), Iraq (political turmoil), Nigeria (political instability and falling exports) and Venezuela (a collapsed economy in need of high export prices) will be thrown into turmoil. Fearful of low prices, Venezuela recently attempted and failed to call an emergency meeting of OPEC to discuss the situation. Given the already fragile nature of many of these regimes, the prospect of serious social upheaval cannot be ruled out. On the other hand, large oil importing countries such as China, India, Brazil, Japan and South Korea stand to benefit from falling oil prices.
It is against this backdrop that OPEC will meet in late November. The oil price slide and efforts to reverse it will be priority one on the ministers’ agenda. While the Saudis may be willing to cut production if all the other OPEC members also agree to substantial cuts, the prospects for an agreement are slim to none, given their individual internal political realities and revenue needs.
As a long-term observer of the oil market, I have seen this game played out in various manifestations over the last 40 years. We are clearly in for a wild ride; buckle your seat belts. 


En las últimas semanas, muchos analistas han expresado considerable sorpresa cuando los precios del petróleo han afectado a 80 dólares por barril y los precios en las bombas de gas estadounidenses han caído. Esta "sorpresa" parece haberse deslizado por vencido con nosotros, pero la evidencia de cambios en la demanda del mercado y la producción de energía ha estado disponible desde hace algún tiempo. Durante los últimos tres años, los altos precios del petróleo han generado un mayor interés en el petróleo y el gas en lugares remotos como el Ártico y África Oriental. Además, los avances en la tecnología de petróleo y gas también han impulsado el desarrollo de recursos de petróleo y gas no convencionales en las regiones del mundo que antes se consideraban demasiado alto costo, también de alto riesgo o demasiado lejos de los mercados establecidos para la producción de energía rentable. Además, como resultado del cambio climático derretimiento del hielo del Ártico, los nuevos yacimientos de petróleo y las rutas de distribución han abierto, mientras que los avances tecnológicos en la extracción de recursos se están abriendo nuevas y vastas regiones para la exploración de recursos en países como Mozambique y Tanzania, que carecen incluso el más el más infraestructura básica y necesita los altos precios de la energía para justificar su desarrollo.
A pesar de los posibles problemas ambientales y de infraestructura, un número de países y regiones están motivados para perseguir un mayor desarrollo de los recursos y la extracción por una variedad de razones no relacionadas con la energía. Por ejemplo,  el liderazgo político de Groenlandia considera que el desarrollo de los recursos energéticos y minerales como una oportunidad para obtener la independencia de Dinamarca . Por su parte, Canadá considera que el desarrollo de sus territorios del norte como una manera de reforzar sus pretensiones de soberanía nacional sobre sus "aguas interiores", una visión impugnada tanto por Washington y Moscú. En el caso de Rusia, el desarrollo de la península de Yamal y sus aguas del Ártico en alta mar ha sido una prioridad para el presidente Vladimir Putin, quien cree que la política va a catapultar a Rusia en la vanguardia de los futuros productores de petróleo y gas a nivel mundial y, como consecuencia, se hacer de Rusia un actor del mercado en el Lejano Oriente, así como Europa.

Los precios del petróleo están en una caída libre

Desafortunadamente, mientras que estos productores de energía emergentes vienen en línea, el mercado de la energía se ha reducido-al menos para el corto plazo. Desde junio de 2014 (cuando el petróleo estaba a US $ 115 por barril), los precios del petróleo han estado en una caída libre, con caída de la demanda en Europa, Japón, India, China, Brasil y la mayor parte del mercado mundial emergente. La caída de la demanda es el resultado de una serie de factores, incluyendo:
  • La desaceleración del crecimiento económico mundial;
  • El aumento de la producción mundial de petróleo (sobre todo en América del Norte);
  • Reanudación inesperada de la producción de petróleo en Libia, Nigeria, Sudán del Sur e Irak;
  • El aumento de la eficiencia energética, una respuesta a los tres años de los precios del petróleo por encima de 110 dólares por barril, lo que, a su vez, tuvo un impacto y sigue afectando a largo plazo la demanda global;
  • La decisión de Arabia Saudita en agosto de 2014 para reducir la producción de petróleo en 400.000 barriles por día, un intento de defender su cuota de mercado frente a la caída de los precios mundiales del petróleo;
  • La producción de petróleo récord de Rusia;
  • Los crecientes líquidos de gas natural y de hidrocarburos líquidos de gas la producción fuera del sistema de cuotas de la OPEP;
  • El gas natural carcomiendo la cuota de mercado del petróleo como combustible de refinación y como materia prima en productos petroquímicos;
  • La decisión de Japón para reiniciar algunos de sus reactores nucleares, la reducción de la demanda de aceite de avance de combustible en el sector de la energía;
  • El vertido de petróleo en el mercado por los gestores de fondos de cobertura que habían pasado de largo en los precios del petróleo (según algunas estimaciones, tanto como dos millones de barriles por día) en previsión de nuevas subidas de los precios - los fondos de cobertura había más remedio que liquidar sus posiciones cuando el mercado se volvió contra ellos.
En agosto, Arabia Saudita intentó y no logró detener la caída en los precios del petróleo.Ahora con el apoyo de los Emiratos Árabes y Kuwait Unidas, los saudíes han decidido enviar un mensaje al mercado mundial que hará lo que sea necesario para mantener su cuota de mercado, incluso aceptando una pérdida a corto plazo de los ingresos en los próximos dos años. El objetivo saudí es disminuir o detener la producción de petróleo no convencional, que está socavando su cuota de mercado y beneficios. La disminución a corto plazo de los precios del petróleo también sirve agenda de Arabia Saudita por herir sus adversarios (Irán e Iraq) y apretando la capacidad de Rusia para financiar el régimen de Assad en Siria.
Sin embargo, los sauditas y sus aliados pueden estar pasando por alto las complejas economía de la producción de petróleo no convencional en América del Norte. Por ejemplo, durante la perforación de nuevos pozos en algunas cuencas no convencionales puede no ser rentable en 80 dólares por barril, muchos pozos existentes en gran parte han sido amortizados por las políticas fiscales actuales haciéndolos económica a precios en algunas cuencas como la del Pérmico a precios tan bajos como $ 40 a $ 50 por barril. El factor más importante es que el perfil de producción de muchos pozos no convencionales es muy diferente. Por ejemplo, en los pocillos Bakkan fluir muy fuertemente pero luego bloquearse menudo inicialmente sólo la recuperación de cuatro por ciento del aceite en su lugar mientras los pozos pérmicos tienden a estabilizarse, pero la recuperación final es mucho mayor.
Mientras que varios expertos han opinado sobre esta cuestión, la verdad del asunto es que ningún analista sabe realmente toda la gama de los costos de producción a través de la poco convencional continuo de producción de petróleo crudo ya que esta información es altamente propietaria. Sin embargo, con los precios del petróleo del West Texas Intermediate (WTI) a $ 81 por barril y el Brent a 83 dólares por barril y con Wall Street en la agitación y Europa en equilibrio sobre el borde de una nueva recesión, el espectro de una disminución sustancial de los precios similar a la de 2008 no se puede descartar. Mientras que los precios podrían rebasar a la baja, creo que los precios caerán a $ 60 a $ 70 por barril, antes de estabilizarse en un nivel todavía muy por encima de los $ 38 por barril que vimos en 2008.

Los EE.UU. de petróleo crudo Exportaciones Ban

La caída en picado de los precios del petróleo no podría haber llegado en peor momento para los productores de petróleo de Estados Unidos, que han estado abogando por los Estados Unidos para levantar la prohibición de larga data en las exportaciones de crudo (en vigor desde 1975). De acuerdo con la  investigación de la Iniciativa de Seguridad Energética de Brookings  sobre el tema, si la prohibición fuese levantado inmediatamente, los Estados Unidos podría ser la exportación de 1,7 millones a 2.5 millones de barriles por día (mmbd) 2015. Con el mercado en una posición tan débil y caída de la demanda, añadiendo tanto como 2.5 mmbd al mercado mundial impulsaría significativamente a la baja tanto petróleo y los precios del producto crudo (gasolina y combustible de calefacción del hogar). Aunque beneficiosa para los consumidores en el corto plazo, el efecto sobre los precios del crudo sólo se sumará a las turbulencias del mercado actual y una espiral descendente de los precios del crudo. Por otra parte, con muchos pozos de petróleo no convencionales también la producción de gas natural, en la medida en que los precios del petróleo caen por debajo de 60 dólares por barril, un poco de la producción de gas natural podría también verse afectada.

Los precios del petróleo crudo en el corto plazo

Tenga en cuenta, sin embargo, que los precios del crudo caen más en el corto plazo, más rápido se pueden recuperarse, ya que los precios bajos se convierten en el motor que conduce a una reanudación de la demanda y el crecimiento económico mundial. La caída en los precios del petróleo tendrá varios efectos en diferentes países, aunque la magnitud es a menudo exagerada. Por ejemplo, cualquier caída de los precios del petróleo podría tener graves efectos perjudiciales sobre la economía rusa. Como una de las principales economía de exportación de aceite (con el petróleo representa el 14,5 por ciento del producto interno bruto de Rusia), el presupuesto de Rusia para 2014 se basa en un precio promedio de $ 97 por barril. Por lo tanto una caída de los precios a 80 dólares por barril o por debajo plantearía un fuerte revés económico para ese país. El hecho de que los precios han alcanzado un promedio de $ 110 por barril para el año hasta la fecha-sin embargo permite a Rusia cierta protección en caso de una caída de los precios a corto plazo - como lo hacen las grandes reservas financieras de Rusia. Sin embargo, cualquier caída prolongada en los precios del petróleo se plantean serios desafíos a la economía rusa.
Los países que producen a un alto costo con grandes poblaciones, los precios de consumo subvencionados y diversas restricciones políticas, como Irán (sanciones), Indonesia (la caída de las exportaciones de energía), Irak (la agitación política), Nigeria (inestabilidad política y la caída de las exportaciones) y Venezuela ( una economía colapsada en la necesidad de altos precios de exportación) será lanzado en el caos. Temeroso de precios bajos, Venezuela intentó recientemente y no llamó a una reunión de emergencia de la OPEP para discutir la situación. Dada la naturaleza ya frágil de muchos de estos regímenes, la perspectiva de grave agitación social no se puede descartar. Por otra parte, los grandes países importadores de petróleo como China, India, Brasil, Japón y Corea del Sur se beneficiarán de la caída de los precios del petróleo.
Es en este contexto que la OPEP se reunirá a finales de noviembre. La caída de los precios del petróleo y los esfuerzos por revertir será prioridad uno en la agenda de los ministros.Mientras los saudíes pueden estar dispuestos a reducir la producción si todos los otros miembros de la OPEP también se comprometen a reducciones sustanciales, las perspectivas de un acuerdo son casi nulas, debido a sus realidades políticas internas individuales y las necesidades de ingresos.
Como observador a largo plazo del mercado del petróleo, he visto este juego que se juega en varias manifestaciones en los últimos 40 años. Es evidente que estamos en un paseo salvaje;hebilla de los cinturones de seguridad. 
  • Charles K. Ebinger es el director de la Iniciativa de Seguridad Energética en Brookings, alojado dentro de laPolítica Exterior Programa. Anteriormente, Ebinger sirvió como asesor senior en el Grupo Internacional de Recursos donde asesoró a más de 50 gobiernos sobre diversos aspectos de su política energética, que se especializa en la reestructuración institucional y económico de sus sectores de servicios. Ebinger tiene experiencia especial en el sur de Asia, Oriente Medio y África, pero también ha trabajado en el Lejano Oriente, el sudeste de Asia, Europa del Este, Asia Central y América Latina.


  • Charles K. Ebinger is the director of the Energy Security Initiative at Brookings, housed within the Foreign PolicyProgram. Previously, Ebinger served as a senior advisor at the International Resources Group where he advised over 50 governments on various aspects of their energy policies, specializing in institutional and economic restructuring of their utility sectors. Ebinger has special expertise in South Asia, the Middle East and Africa, but has also worked in the Far East, Southeast Asia, Eastern Europe, Central Asia and Latin America.